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jueves, 14 de noviembre de 2019

¿Cómo recordar una historia apasionante?


La mejor manera de recordar es escuchar los testimonios de las personas que han vivido esa historia, o de las personas que las han oído contar a los protagonistas

Ya de un golpe de vista nos damos cuenta de que esta foto tiene unos cuantos años. Lo sabemos porque está en blanco y negro, por ejemplo, o porque la niña no está posando como ahora sabemos hacerlo, acostumbrados a las redes sociales y a las fotos con el móvil. Sacarse la foto era importante, porque no se podía borrar, ahí estaba para siempre, había que estar muy, muy quieto, durante un tiempo que se hacía muy largo, por eso los niños solían salir serios y un poco con cara de susto.
Los padres, y los abuelos y bisabuelos, nos cuentan cosas como éstas y nos damos cuenta del paso del tiempo y de lo distintas que eran muchas cosas.
Por ejemplo, mirad cual era el aspecto de la calle Delicias a mediados del siglo XX.
¡ Y no ha pasado ni un siglo! Ahora la historia está grabada, hay libros...pero nos gusta que nuestros mayores nos cuenten cosas de la historia de nuestra familia y nuestro pueblo, ciudad, país.
Imaginemos ahora las historias de hace 2000, 3000 y 4000 años. En la antigüedad, cuando el acceso a la escritura estaba restringido para muchos, la historia de un pueblo se transmitía oralmente, de generación en generación. La memoria era muy importante y se guardaba todo mucha fidelidad.
Cuando tenían oportunidad lo ponían por escrito. Cuando podían se juntaban varias familias de un pueblo y ponían sus recuerdos en común, y juntaban sus escritos.
El pueblo de Israel, los antepasados de Jesús, no sólo transmitían historias, también sabias enseñanzas, normas, consejos, poemas y canciones.
Así se fue formando el Antiguo Testamento de la Biblia.

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